CÓNDOR AVISA DE LOS GRAVES IMPACTOS AMBIENTALES QUE PROVOCAN LOS CAMPOS DE GOLF
El Grupo Ecologista CÓNDOR, ante el alarmante incremento del número de campos de golf en nuestra Provincia quiere hacer un llamamiento a nuestras administraciones, tanto locales como auto-nómicas, para que frenen este aumento de una actividad que requiere gran cantidad de agua que, hoy por hoy, no está asegurada, pues vemos que está faltando para la agricultura, y las posibles soluciones no están cerca. A pesar de esto, todavía existe la falsa creencia de que los campos de golf son un instrumento de fomento de la biodiversidad natural en nuestro territorio.
Los campos de golf no tienen los mismos efectos en cualquier espacio o en cualesquiera condi-ciones económicas: en un clima continental o en un clima mediterráneo, en una orografía accidentada o en una orografía suave, etc. De hecho, la ubicación intensiva de campos de golf en la provincia de Almería, por ejemplo, un espacio afectado severamente por el alarmante déficit hídrico estructural, así como por los efectos de la erosión y de la desertización, perjudica severa y negativamente a la biodi-versidad natural de nuestros ecosistemas.
En este sentido, podemos decir que los almerienses, en muchos casos, no somos conscientes del valor de nuestra biodiversidad, del atractivo de nuestro paisaje, de nuestra flora y fauna, de la impor-tancia de nuestro ecosistema, del valor de nuestros espacios protegidos, etc., al quedar seducidos por los valores paisajísticos del norte de Europa y por una concepción bucólico-burguesa de concebir la naturaleza como un jardín, como es el caso de los campos de golf y de muchos arquitectos.
Pero además de afectar a la biodiversidad, los campos de golf afectan negativamente al drenaje natural, a la fauna y flora autóctona, que no es deseada en esto entornos, a la orografía, etc. La mayoría de los campos de golf instalados en España no son transparentes en su ciclo del agua, por lo que la sostenibilidad hídrica que se les presume no parece del todo rigurosa y cierta. El agua se ha convertido en nuestro país en un arma arrojadiza en todos los ámbitos: en el territorial, en el político, en el eco-nómico, en el social, etc. Y no podemos permitirnos el lujo de abrirles los brazos a esta euforia desme-dida en torno a la economía del golf, especialmente cuando tenemos presentes los efectos de la sequía del último año hidrológico.
Sobre el negocio del golf, se ha vertido una especial demagogia que oculta intereses muy concre-tos bajo seductoras cifras económicas, especialmente en Andalucía, que ostenta en la actualidad el 25% de la oferta total española de clubes del golf con campo. En la mayoría de los casos, el negocio de los campos de golf encierra un enfoque eminentemente inmobiliario y no tanto turístico o de mejora de la oferta complementaria de ocio.
Desde el Grupo Ecologista CÓNDOR se exige que se tengan en cuenta las restricciones me-dioambientales que comporta el desarrollo de los campos de golf, especialmente en Almería, que ya cuenta con siete clubes, de los cuales seis disponen de campo. De ahí que sea fundamental extremar las precauciones en el desarrollo de los campos de golf en nuestra provincia y buscar un equilibrio entre crecimiento económico y medio ambiente, intentando no caer en demagogia, ni en superponer los intereses económicos de unos pocos, frente a la conservación del patrimonio natural de Almería.
2005-11-17
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